Fuente: DEIA | IÑIGO MORONDO | IRUN | Fotografía: F. DE LA HERA

Oihanalde produce la única carne de vacuno que tiene Eusko Label y sello ecológico. El caserío irundarra es un ejemplo de los nuevos tiempos en la ganadería, con un modelo basado en el respeto al animal y al entorno y que sabe aprovechar la tecnología

Hay un solo productor de carne de vacuno en Euskadi con la doble etiqueta de Eusko Label y Ecológico. Uno solo. Está en el valle de Olaberria. Oihanalde es un caserío ganadero que ha logrado ambas certificaciones; la segunda, a finales del mes pasado.

Hace algo más de tres décadas, el irundarra Félix Ugarte dio el primer paso para hacer realidad un sueño. «Yo nací en la ciudad, pero los aitas eran de caserío y siempre me había atraído ese mundo. Con su ayuda, compramos este sitio», un caserío en la carretera de Olaberria que «en aquel momento eran cuatro paredes y poco más». Inició su proyecto con 11 vacas y hoy maneja en torno a 200. «Al principio tuvimos también ovejas, pero decidimos centrarnos en ganado vacuno».

Arantxa Arruabarrena, su mujer, también forma parte del proyecto y Adrián Romero, pareja de una hija del matrimonio, se incorporó hace exactamente cinco años. «Tenía trabajo con contrato fijo y ninguna relación con caseríos. Pero me ofrecieron probar, compatibilicé las dos cosas un tiempo y al final elegí Oihanalde», cuenta el joven. No es una vida sencilla, porque «trabajas sin horario, lo que haga falta. Cuando hace buen tiempo, aún más, para aprovechar». Para libranzas y vacaciones nunca es buen momento y no faltan problemas y quebraderos de cabeza, desde las cuestiones administrativas hasta los jabalíes, «que están ya literalmente a las puertas del caserío», advertía Félix. Pese a todo, Adrián optó por el primer sector, por el trabajo en el campo y al aire libre. Y eso que en los últimos tiempos el trabajo en Oihanalde se ha endurecido aún algo más.

El doble sello y la calidad

Para que los productos que salen de esta productora cárnica lleven sello Eusko Label «hay que pasar unos controles continuos muy rigurosos», apunta Arantxa. Además, deben ser vacas nacidas en la Comunidad Autónoma Vasca y deben haberse criado en campas, con la menor estabulación posible, «sólo cuando necesitan protegerse del tiempo», detalla.

«Todo esto encaja muy bien con la idea que nosotros teníamos de cómo queríamos que fuera esta ganadería», indica Félix, así que desde el año 97 luce el Eusko Label en sus productos. La novedad ha llegado ahora con el sello de ecológico. «Esto también iba en la línea de lo que veníamos haciendo, sobre todo en la parte de dar una buena vida al animal, de hacer una ganadería extensiva». Un ejemplo. En pleno Parque Natural de Aiako Harria «tenemos varias vacas que viven allí 365 días al año. Les pusimos GPS a seis de ellas para tenerlas un poco controladas, pero al final del día, ellas solas suelen acudir a donde les damos comida. Son de una raza autóctona, la Terreña, muy resistente. Se cubren con monta natural con un toro de raza Aberdeen Angus, lo que hace que los terneros tengan una carne de muchísima calidad». La carne angus, con alto grado de infiltración de grasa en carne, tiene un aspecto marmoleado y aunque aquí no goce aún de mucho renombre, sí es muy valorada en otros países.

Pero que la carne esté rica, que sea sabrosa y esté bien valorada por los consumidores no otorga el sello. «Tienes que garantizar otras cosas, sobre todo, la alimentación ecológica: todo el forraje y el pienso que consuma el animal tiene que ser ecológico. Y el pienso ecológico es casi el doble de caro». Lo del forraje supone que «los campos donde pastan y que luego segamos para ensilar y henificar están libres de herbicidas y abonos químicos». Es decir, desbrozadora contra las malas hierbas y para fertilizar la tierra, el estiércol de la propia producción ganadera, transportado a las campas de pasto y distribuido allí. «Es más duro y más trabajoso, aún peor en esta orografía nuestra que nos pone todos los prados en pendiente», dice Félix, «pero todo lo hacemos con un fin». Y el resultado ha llegado. Después de dos años del llamado ‘periodo de conversión’, se han certificado como productora de carne ecológica de vacuno.

Distribución kilómetro 0

Oihanalde ha configurado su oferta a partir de esos cruces de los que nacen vacas con carne de gran calidad, avalándola con los controles de Eusko Label y del sello ecológico, tanto en la cría como en el despiece. «Pero si esto sigue adelante es porque tenemos muy buenos clientes», destaca Arantxa. Igual que la experiencia en cría les ha llevado a mejorar el producto, la experiencia en venta les ha llevado a configurar el mejor sistema de distribución.

«Vendemos a unas pocas tiendas de producto local o ecológico. En la comarca, Bidasoa Bio, Orlegi y Goizargi, pero también en Zarautz, en Oiartzun…». Por otro lado, hacen ventas directamente a particulares. «Tenemos venta online y distribuimos a domicilio. Yo mismo llevo los lotes», indica Adrián. Los productos van al vacío y pueden ir congelados «sin perder absolutamente nada. Las hamburguesas siempre van así, porque no usamos conservantes. Nos costó lo nuestro certificar la venta congelada pero lo conseguimos. Después de todo el empeño que ponemos en la cría de los animales, en su alimentación, en su cuidado y en su bienestar no estábamos dispuestos a echar unos polvos blancos para poder vender las hamburguesas».